Esta tarde, viendo el partido de baloncesto, estaba pensando en los principios. Mejor dicho, en Los Principios: esos pilares, fundamentos, raices -llamadlo cómo queráis-, que nos hacen ser lo que somos, que nos permiten decidir entre una opción u otra, que nos obligan a girar a la derecha o saltar del coche, a apretar los dientes y seguir corriendo o parar a descansar.
He repasado mis "valores" o los que pensé que eran mis valores hace un tiempo. Me he dado cuenta de que es posible que ahora los expresara de otra forma, que utilizara otras palabras para definirlos. Sin embargo, y ahí creo que está lo importante, siguen siendo válidos: Sigo pensando que me definen, que antes de estar escritos o pensados ya existían, ya determinaban, y determinarán lo que hago, cómo lo hago y porqué lo hago.
Obviamente traté de salir "guapo" en la foto, busqué conceptos bonitos y palabras elegantes para definir esos Principios: hablo de "girar a la derecha" en vez de "defender lo que más quieres", hablo de "querer ser diferente" en vez de hablar de "hacer lo que creo que está bien".
Eso no les quita validez.
Les quitaría validez el que no los cumpliera, el que dijera en mis valores "soy un mentiroso" y realmente sólo dijera verdades. Por eso fui cuidadoso al escribirlos, por eso no los escribí en un día y por eso me hacen como soy.
Me estoy enrollando. Escribí lo que quería escribir creo. Ahora serán mis amigos los que me digan