Es dificil decir "jo, este tío ha dado en el clavo", pero efectivamente, debo reconocer que ha dado en el clavo (no sé porqué, pero me da la sensación de que ha sido pura casualidad).
El comentario fue este (lo pongo íntegro):

marchélina di aurélis dijo

"nada que llena todo
soledad, nada y frío entre las paredes."

me gustan/s mucho las dos últimas líneas de tu poema. Es espacio y devenir, es risas y melancolía, es todo vaciando la nada...
... y nada de nada, vacía del todo.
Yo brindo por esto y por lo de más allá. Difuso aquello que pasó, difuso aquello que está (por)venir. Clara distorsión ésta en la que ha tocado vivir, y en la que un gilipollas que yo conozco, quiso comodidad y seguridad... que sencilla contradicción, que amor del desamor, que de tonterias se pueden escribir cuando escribes sin pensar, pero cuanto ayudan a conocerse a uno mismo....... me gusta esta terapia, me gusta esta vida!

Lo de si le gustan o no los dos últimos versos, creo que es lo de menos. Lo importante es lo de "clara distorsión ésta en la que ha tocado vivir, y en la que un gilipollas que yo conozco, quiso comodidad y seguridad..."
Efectivamente, analizando mi vida, creo que siempre he anhelado la seguridad, a veces la he conseguido y a veces no, pero siempre la he buscado, mejor dicho, he sentido que la necesitaba.

Lo que me ha tocado vivir este año es precisamente el darme cuenta de que la seguridad no existe, de que la vida es una linea discontínua que, además, tiene la manía de ser caprichosa y errante en su dirección.
Me doy cuenta de que me es complicado darme cuenta de estas cosas, supongo que a todos nos pasa: nos encanta engañarnos a nosotros mismos. Supongo que somos, al menos yo, adictos a ello.